El País que se Apaga
Imaginá que te dicen que mañana tu ciudad va a estar sin luz durante 10 horas. No 10 minutos. Diez horas. Sin refrigerador, sin agua (porque las bombas no funcionan sin electricidad), sin transporte público, sin internet. Ahora imaginá que eso pasa todos los días. Desde hace meses.
Eso es Cuba en febrero de 2026.
El 26 de febrero, la Unión Eléctrica de Cuba reportó un déficit de 1.879 MW en horario pico. Para ponerlo en perspectiva: la demanda máxima del país es de 3.100 MW y la capacidad disponible apenas llega a 1.346 MW. Es decir, Cuba genera menos de la mitad de la electricidad que necesita. De las 16 unidades termoeléctricas operativas, 8 están fuera de servicio por averías o mantenimiento.
El 31 de enero se registró el récord histórico: un apagón que dejó sin corriente al 63% del país de forma simultánea. Las provincias orientales — Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín y Granma — sufrieron apagones totales.
Y no, esto no empezó ayer.
El Dominó que Empezó en Venezuela
Para entender por qué Cuba se apaga, hay que entender de dónde venía la luz. O mejor dicho, el petróleo.
Durante décadas, Venezuela fue el respirador artificial del régimen cubano. El petróleo subsidiado de Caracas era lo que mantenía encendidas las termoeléctricas obsoletas de la isla. En 2025, ese suministro ya había caído a unos 27.000 barriles diarios, muy lejos de los volúmenes históricos.
Pero el golpe definitivo llegó el 3 de enero de 2026, cuando las fuerzas armadas de EE.UU. capturaron a Nicolás Maduro en Caracas. La caída del principal aliado energético de La Habana cambió todo el tablero geopolítico de la región.
A partir de ahí, la administración Trump activó una estrategia de asfixia energética total:
Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a cualquier país que suministre crudo a Cuba. La Guardia Costera interceptó el petrolero Ocean Mariner, que transportaba 84.579 barriles de fueloil colombiano con destino a la isla. México, que enviaba entre 6.000 y 12.000 barriles diarios, fue presionado directamente. La presidenta Claudia Sheinbaum terminó cediendo, afirmando que la decisión de detener las entregas era "soberana". Resultado: la generación distribuida de Cuba (motores de diésel y fueloil) está completamente parada desde enero.
Cuba consume alrededor de 100.000 barriles diarios entre crudo y derivados. Su producción interna no alcanza. Sin importaciones sostenidas, el país entró en modo de emergencia permanente.
El Bloqueo que Cuba se Pone a Sí Misma
Acá es donde la narrativa del régimen se desmorona.
El famoso "bloqueo" — el embargo estadounidense — lleva 60 años siendo la excusa oficial para todo lo que sale mal en Cuba. Pero los datos cuentan una historia diferente.
EE.UU. es el noveno socio comercial de Cuba, con el 3% de las importaciones. Cuba tiene tratados bilaterales con más de 90 países y exporta a Canadá, China, España, Holanda, Alemania y otros. Desde el año 2000, no existe embargo estadounidense sobre alimentos ni productos farmacéuticos. EE.UU. es el principal proveedor de alimentos y productos agrícolas a Cuba, con exportaciones por unos 220 millones de dólares. Las remesas desde EE.UU. — estimadas en 3.500 millones de dólares — son la mayor fuente de divisas de la dictadura.
¿Entonces cuál es el verdadero bloqueo?
El diplomático Mike Hammer, encargado de negocios de EE.UU. en La Habana, lo dijo sin rodeos: el 60% del petróleo que Cuba recibía era revendido en mercados asiáticos, sin beneficio para la población. Los ingresos del turismo, gestionados por el conglomerado militar GAESA (controlado por las Fuerzas Armadas y la familia Castro), no se reinvertían en la economía. Se usaban para construir más hoteles que beneficiaban a la élite.
Filtraciones de documentos internos de GAESA muestran que sus empresas (Gaviota, Almest, CIMEX) manejan activos y liquidez de miles de millones de dólares en cuentas en el exterior. La cifra más conservadora supera las reservas internacionales de países como Panamá o Uruguay.
El único bloqueo real que tiene Cuba es el de la dictadura contra su propio pueblo.
1.197 Razones para No Callar
Mientras la isla se apaga, la represión no se detiene. Al contrario: se intensifica.
Cuba cerró 2025 con 1.197 presos políticos y de conciencia, según el informe anual de Prisoners Defenders presentado en enero de 2026. Eso incluye 134 nuevas detenciones políticas durante el año, en un escenario de ausencia total de garantías judiciales y uso sistemático de castigos físicos y psicológicos.
El 6 de febrero de 2026, durante un apagón en el distrito de Arroyo Naranjo, La Habana, se produjo un cacerolazo masivo. La gente salió a protestar en la oscuridad. La respuesta del régimen fue la habitual: más vigilancia, más represión.
Lo más revelador: mientras la población no tiene luz ni combustible, las fuerzas de seguridad del Estado mantienen recursos para operar. Como señaló Hammer: "Si no hay gasolina para los cubanos, ¿por qué sí hay para los que reprimen?"
Tres Cuartos del País Come Menos que Nunca
La crisis energética es solo la punta del iceberg. Debajo está la hambruna.
Según datos del Observatorio Cubano de Conflictos y encuestas de CubaData, casi tres de cada cuatro cubanos comen menos que nunca en su vida y se saltan comidas porque no tienen alimentos a la mano. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU reveló que los cubanos entre 14 y 60 años solo ingieren diariamente el 24% de las proteínas necesarias, el 36% de la energía y el 18% de las grasas que requieren.
La producción de carne de cerdo cayó de 200.000 toneladas en 2017 a solo 25.000 en 2022. La leche ya no llega regularmente ni a los niños. Los precios de productos básicos se triplican en tres o cuatro meses. El salario mínimo es de 2.100 pesos cubanos — equivalente a 17 dólares.
Cuba, que hasta 1959 era exportador de alimentos, hoy importa entre el 70% y el 80% de lo que come. Y lo irónico: la dictadura es la que limita las importaciones de alimentos y medicinas, no el embargo.
EE.UU. Ya Tiene el Plan para el "Día Después"
Esto es lo más nuevo y lo más importante de toda esta historia.
El encargado de negocios de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer, declaró el 22 de febrero de 2026 al diario ABC de España: "Yo diría que sí, que va a haber un cambio. ¿En qué forma? Ya veremos cómo." Y añadió que se trataría de un "cambio histórico".
No es un discurso genérico. Hammer confirmó que:
Existen contactos directos con personas dentro del sistema cubano que reconocen que "el proyecto está llegando a su fin". EE.UU. tiene planes elaborados para el "día después" de la caída del régimen, con distintos escenarios para una transición pacífica. Washington busca una salida sin derramamiento de sangre. La liberación de todos los presos políticos es condición no negociable.
Según fuentes citadas por el diario ABC de España, el primer contacto relevante se habría producido con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como "El Cangrejo", nieto de Raúl Castro y vinculado al conglomerado GAESA.
Trump fue más directo: "Cuba es, en este momento, una nación fallida." Y reconoció que el secretario de Estado Marco Rubio mantiene conversaciones directas con La Habana.
La respuesta del régimen fue predecible. El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío dijo a CNN que Cuba está dispuesta a dialogar, pero no discutirá su sistema de gobierno. Y Raúl Castro, en un homenaje a las fuerzas de seguridad, declaró: "No hay rendición ni capitulación posible."
Dato curioso: Trump no mencionó a Cuba en su discurso del Estado de la Unión del 24 de febrero. El silencio fue más elocuente que cualquier amenaza.
Antecedentes: Cómo Llegamos Hasta Acá
Cuba no se rompió de un día para otro. Se fue agrietando durante décadas.
Entre 1960 y 1990, la isla recibió de la Unión Soviética el equivalente a seis Planes Marshall — más de 65.000 millones de dólares — y no mejoró ni su productividad ni su patrón de crecimiento. Después vino Venezuela: solo por el programa de médicos cubanos (Misión Barrio Adentro), La Habana recibió 120.000 millones de dólares en 16 años. China perdonó casi 5.000 millones en deuda.
Todo fue dilapidado. Cada rescate se convirtió en más despilfarro y más control social.
La crisis energética que hoy explota viene gestándose desde mediados de 2024, cuando los apagones se volvieron estructurales. Pero la captura de Maduro en enero de 2026 fue el punto de quiebre: Cuba perdió su último respirador artificial.
Situación Actual: Febrero 2026
Al momento de esta publicación:
El déficit eléctrico roza los 1.800 MW diarios, con apagones de hasta 10 horas. Cuba redujo la semana laboral a 4 días, las universidades pasaron a modo virtual y empresas no esenciales cerraron. Air Canada suspendió todos los vuelos a Cuba. Cuba declaró que no reabastecerá aviones en sus aeropuertos por falta de combustible. Montañas de basura se acumulan en La Habana porque no hay combustible para los camiones recolectores. El malestar social crece. Los cacerolazos se multiplican. EE.UU. tiene un objetivo declarado: cambio de régimen para finales de 2026 a más tardar. Hay negociaciones secretas con personas dentro del sistema.
¿Qué Puede Pasar?
Escenario positivo: Las negociaciones entre EE.UU. y actores dentro del sistema cubano avanzan. Se produce una transición pactada — similar a lo que pasó en Europa del Este — con liberación de presos políticos, apertura económica gradual y apoyo internacional para la reconstrucción. Cuba recibe inversión, el turismo se reactiva bajo reglas democráticas y el pueblo cubano finalmente accede a las libertades que le fueron robadas durante 66 años.
Escenario realista: El régimen se aferra al poder hasta el último momento, como hacen todas las dictaduras. La crisis se profundiza, la migración masiva se acelera, y la presión interna y externa obliga a una negociación desordenada. No hay un "día D" limpio, sino un deterioro progresivo donde el régimen va cediendo espacios a regañadientes mientras intenta negociar impunidad para la cúpula. El proceso toma más tiempo del esperado y el sufrimiento del pueblo cubano se extiende innecesariamente.
Conclusión
Cuba no se está cayendo por un bloqueo externo. Se está cayendo por 66 años de un sistema que convirtió a uno de los países más prósperos del Caribe en una isla donde tres de cada cuatro personas comen menos que nunca.
El régimen recibió el equivalente a seis Planes Marshall de la URSS, 120.000 millones de Venezuela, miles de millones de China, y lo dilapidó todo. Hoy revende el petróleo que le regalan, guarda miles de millones en cuentas en el exterior a través de GAESA, y le dice a su pueblo que el culpable es el vecino del norte.
La diferencia entre 2026 y cualquier otro año es que esta vez no hay rescate a la vista. Venezuela cayó. México se retiró. Y EE.UU. no solo aprieta: ya tiene el plan para el día después.
La pregunta ya no es si Cuba va a cambiar. La pregunta es cuánto más van a sufrir los cubanos antes de que eso pase.
🦉 El búho ve lo que otros prefieren no decir: la oscuridad en Cuba no es solo eléctrica.
Es política, económica y moral. Y tiene 66 años de antigüedad.

