El "orden social digital" de Emmanuel Macron
El debate sobre los límites de lo que se puede decir ha alcanzado un punto crítico. Durante la Cumbre Mundial de Inteligencia Artificial celebrada en Nueva Delhi en febrero de 2026, el presidente francés, Emmanuel Macron, lanzó una declaración que ha encendido las alarmas: "la libertad de expresión es pura mierda si nadie sabe cómo guiar o si lo hace a través del odio". Con estas palabras, Macron sugirió la necesidad de implementar un "orden social digital", un marco regulatorio que traslade las leyes del mundo físico al entorno virtual para combatir la desinformación y el discurso de odio. Sin embargo, para los defensores de las libertades civiles, esto representa una peligrosa intención de tutela estatal sobre el pensamiento y el intercambio de ideas.
Reino Unido: arrestos diarios por publicaciones en redes sociales
El caso del Reino Unido es, quizás, el más alarmante en términos de ejecución legal. En 2025, Freedom House redujo la puntuación de libertad en internet del Reino Unido a 77/100, citando un incremento masivo en cargos por expresiones en línea. Las cifras oficiales son reveladoras: solo en 2023, se registraron 12,183 arrestos en Inglaterra y Gales por publicaciones consideradas "ofensivas", "indecentes" o "amenazantes", lo que equivale a un promedio de 30 detenciones por día.
Desde 2017, el total de arrestos vinculados al discurso supera los 65,000, mostrando una tendencia al alza que críticos como Elon Musk califican como un "chilling effect" (efecto disuasivo) que paraliza el debate público. A esto se suman condenas por acciones tan controvertidas como la oración silenciosa en zonas de seguridad alrededor de clínicas de aborto, un hecho que ha provocado críticas incluso del Departamento de Estado de los Estados Unidos por las "serias restricciones" impuestas en 2024.
La ideología como motor de la censura
Este fenómeno no ocurre en un vacío. El retroceso de la libertad de expresión está intrínsecamente ligado al auge de la corrección política y la denominada ideología "woke". Estos movimientos, nacidos en entornos académicos, buscan regular el lenguaje para evitar ofensas a grupos marginados, priorizando la protección emocional sobre el debate libre.
Bajo esta óptica, el igualitarismo radical y el victimismo promueven la idea de que cualquier discurso que cuestione ciertas políticas de identidad o diversidad debe ser etiquetado como "hate speech" (discurso de odio) y, por lo tanto, suprimido. El resultado es una sociedad donde el individuo se autocensura por miedo a represalias sociales, laborales o legales, eliminando la pluralidad de voces indispensable para el progreso intelectual.
Periodismo bajo asedio
La prensa no es inmune a esta ola de restricciones. En 2025, se registraron 1,481 violaciones a la libertad de prensa en 36 países europeos. Los datos son estremecedores:
• Las amenazas de muerte contra periodistas han aumentado a más del doble en cinco años.
• El 18% de los ataques contra informadores son perpetrados por funcionarios gubernamentales.
• El acoso, las campañas de difamación y las amenazas digitales representan el 40% de los casos de agresión.
El camino hacia el autoritarismo
La historia ofrece advertencias claras que Europa parece estar olvidando. La supresión de la expresión libre ha sido, históricamente, la antesala de regímenes autoritarios como el nazismo o el estalinismo, que comenzaron justificando la censura bajo motivos de "moral" o "seguridad" para terminar consolidando un poder absoluto.
Sin la capacidad de cuestionar, criticar al poder y controlar las narrativas oficiales, el ciudadano pierde su herramienta más valiosa para resistir la opresión. La libertad de expresión no es un lujo democrático, sino el mecanismo de defensa contra el fin de la democracia misma. Si Europa continúa permitiendo que la sensibilidad colectiva y el control estatal primen sobre la libertad individual, el riesgo de un control autoritario indiscutible dejará de ser una posibilidad para convertirse en una realidad

