Más de 100.000 brasileños obtuvieron residencia en Paraguay desde 2020. En 2025 fueron 23.526, un récord histórico. En el primer trimestre de 2026 ya van 9.195. Las filas en Ciudad del Este no son una anécdota: son el síntoma visible de un éxodo ideológico que el Brasil de Lula prefiere no mirar.
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Las cifras que el lulismo no quiere ver
Un reportaje reciente de BBC News Brasil siguió durante tres días la fila de brasileños que acampa frente a la oficina de Migraciones en Ciudad del Este. El dato más contundente lo aportó Cornelio Melgarejo, jefe de Migraciones en Alto Paraná: los brasileños representan hoy cerca del 95% de las solicitudes de residencia realizadas por extranjeros en esa zona.
Las cifras oficiales de la Dirección Nacional de Migraciones confirman el fenómeno: en 2025 Paraguay batió récord histórico con 47.687 solicitudes de residencia y 40.600 residencias otorgadas, un crecimiento superior al 42%. De ese total, 23.526 fueron para ciudadanos brasileños — el 58% del total. En los primeros tres meses de 2026, de 14.275 residencias expedidas, 9.195 (64%) fueron para brasileños. Argentina quedó muy atrás con apenas 1.205.
Sumando los registros oficiales desde 2020 (10.039), pasando por 2021 (12.413), 2022 (12.409), 2023 (14.365), 2024 (17.139), 2025 (23.526) y el arranque de 2026 (9.195), el acumulado se acerca a 99.000 residencias otorgadas a brasileños en menos de siete años. Y el número real de brasileños viviendo en Paraguay es mucho mayor: según datos del Gobierno brasileño de 2023, cerca de 263.000 brasileños viven en Paraguay, su tercera comunidad más grande en el extranjero, después de Estados Unidos y Portugal.
La fuga fiscal: el Brasil que cobra más que Francia
Detrás de cada residencia hay un cálculo simple. Bajo Lula, Brasil registró en 2025 la mayor carga tributaria de su historia: 32,4% del PIB, frente al 31,2% que dejó Bolsonaro en 2022. En 38 meses de gobierno. Lula creó o elevó impuestos 36 veces — una suba cada 27 días.
Paraguay, en cambio, mantiene el modelo 10-10-10: 10% de IVA, 10% de Impuesto a la Renta Personal y 10% a las ganancias empresariales. La diferencia no es de matiz, es de paradigma. Un empresario brasileño que cruza el Paraná pasa de entregarle al Estado un tercio de su renta a entregarle apenas un décimo. Las leyes laborales paraguayas tampoco tienen el peso del FGTS brasileño ni la rigidez de la CLT.
La fuga política: el refugio anti-Lula
El reportaje de BBC documenta lo que medios paraguayos suelen suavizar: una ola de migración motivada por razones ideológicas, donde los recién llegados se describen como opositores al gobierno de Lula y buscan un país con gobiernos de derecha y menor intervención estatal. Cambió el perfil del migrante: hace dos años el 80% eran estudiantes de Medicina; hoy predominan empresarios y jubilados.
No es difícil entender por qué. Mientras el STF brasileño persigue periodistas, bloquea cuentas de redes sociales y judicializa la opinión política — Alexandre de Moraes ya es un nombre familiar incluso para quienes nunca cruzaron la frontera — Paraguay no tiene un aparato judicial dedicado a vigilar el discurso. La libertad de expresión, esa que en Brasil se evapora a golpe de decisión monocrática, acá sigue siendo un dato del paisaje.
A eso se suma el rechazo cultural al wokismo que Lula y el PT abrazaron como bandera: agenda de género en escuelas, restricciones al homeschooling, regulación creciente de la vida privada. Familias enteras llegan a Paraguay precisamente porque acá pueden educar a sus hijos como quieran sin que el Estado les explique cómo hacerlo.
El contrapunto honesto
ZDA no vende espejitos de colores. El economista Alexandre da Costa advierte que el crecimiento paraguayo no debe tratarse como un "milagro económico" absoluto: la informalidad laboral es alta y el sistema de salud pública está fragmentado. Algunos migrantes que llegaron sin capital ni plan terminan considerando volver a Brasil.
Paraguay es oportunidad real, no paraíso automático. Funciona para quien trae proyecto, capital o capacidad de trabajo. No funciona como plan de fuga improvisado para quien creyó que los videos de TikTok sobre la "Nueva Suiza" eran un manual operativo.
Lo que el reportaje de BBC no se anima a decir
Esto no es migración económica clásica. Es migración ideológica. Brasileños conservadores escapando de un proyecto progresista que les sube los impuestos, les regula la vida y les censura la opinión. Y Paraguay, casi sin proponérselo — porque el gobierno de Santiago Peña hizo poco más que mantener un modelo que ya existía — se está convirtiendo en la Florida de Sudamérica: el destino al que los conservadores de la región emigran cuando su país natal gira a la izquierda.
Mientras Lula, Petro, Boric y Sheinbaum llenan la región de retórica progresista, los ciudadanos votan con los pies. Y el destino, cada vez más, es Asunción.

