¿Qué pasó? Paraguay venció 1-0 a Turquía con un gol a los 64 segundos y la dejó afuera del Mundial.
¿Quién está involucrado? La Albirroja de Gustavo Alfaro, con Matías Galarza de héroe y Miguel Almirón expulsado.
¿Por qué importa? Sigue con vida, pero recién clasifica si le gana a Australia el jueves.
Un gol antes del primer suspiro
Pasó un minuto y un segundo. Julio Enciso habilitó, Matías Galarza Fonda no lo pensó y la clavó: el gol más rápido de la Copa del Mundo 2026 hasta la fecha. El volante que River Plate declaró prescindible y que juega a préstamo en la MLS le dio a Paraguay exactamente lo que necesitaba contra un rival que tenía que salir a buscar el partido. A partir de ahí, el plan estaba escrito: meterse atrás y esperar.
La roja que cambió todo
Sobre el cierre del primer tiempo, en uno de los tantos tumultos de un partido caliente, Almirón se tapó la boca para hablarle a un rival turco. El árbitro salvadoreño Iván Barton fue al VAR y aplicó por primera vez en la historia de un Mundial la nueva regla que sanciona ese gesto con roja directa. Almirón se convirtió en el primer expulsado del planeta bajo esa norma. Paraguay se quedó con diez para todo el segundo tiempo y, de paso, sin su capitán para el cruce decisivo con Australia. La decisión encendió a la hinchada y al propio Alfaro, que cuestionó el criterio arbitral y las reglas nuevas en conferencia. Esa discusión —el arbitraje, la regla, la FIFA— da para un análisis aparte, y lo tendrá.
Noventa minutos de trinchera
Con un hombre menos, Paraguay hizo lo que mejor sabe hacer este equipo de Alfaro: sufrir con orden. Turquía acumuló cerca del 80% de la posesión y disparó 32 veces al arco. No metió ninguna. La defensa guaraní se transformó en muralla, con Orlando Gill enorme bajo los tres palos y un milagro de Junior Alonso, que a los 34 minutos despejó casi sobre la línea un balón que pegó en el travesaño y en el poste. Fue resistir con el cuchillo entre los dientes hasta el pitazo final.
La cuenta que la euforia tapa
Acá viene lo que la celebración no dice. Paraguay quedó tercero en el Grupo D con 3 puntos, los mismos que Australia, pero con una diferencia de gol de -2 que arrastra desde la goleada 4-1 que le propinó Estados Unidos en el debut. Esa cifra pesa. El jueves 25, contra Australia, no hay margen para la calculadora: es un mano a mano directo por el segundo puesto, y la única forma de clasificar sin depender de nadie es ganando.
Por qué importa esta noticia
Para el paraguayo de a pie, esto es mucho más que tres puntos. Es la primera vez en dieciséis años que la Albirroja juega un Mundial, y la primera en una generación entera que vuelve a ilusionarse con avanzar de fase. La victoria llegó justo en la antesala de San Juan, y convirtió la previa de las fiestas en una fiesta anticipada de banderas y tereré en todo el país. En lo deportivo, un país acostumbrado a mirar Mundiales desde afuera vuelve a tener algo en juego cuando la pelota rueda. Esa autoestima colectiva no se mide en planillas, pero se siente.
Para el hincha que ya sueña con octavos, importa entender la letra chica: ganar no fue clasificar. Fue comprar otra chance. Y esa chance se juega entera el jueves.
Análisis crítico
Alfaro acertó con el pragmatismo. Sabía que con diez hombres no podía jugar de igual a igual, y armó una coraza que no se rompió ni con 32 remates en contra. Galarza fue justo premio como figura del partido. Gill respondió en el momento que más se lo necesitó. Hasta ahí, los aciertos.
El reparo es interno y conviene decirlo sin tibieza: Almirón regaló una infantilidad en el peor momento. Más allá de cuánto pese la mano dura del arbitraje —que la hubo, y la hinchada lo hizo saber—, taparse la boca para discutir con un rival, sabiendo que esa regla existe y se estrenaba en este Mundial, fue un error evitable que dejó al equipo en inferioridad y lo privó de su capitán para la final del jueves. La bronca con el árbitro es legítima; la jugada que la disparó, también, fue innecesaria. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Antecedentes
Paraguay no jugaba un Mundial desde Sudáfrica 2010, donde firmó su mejor actuación histórica al llegar a cuartos de final y caer con la España que terminaría campeona. Fueron dieciséis años de eliminatorias frustradas, recambios fallidos y procesos que no arrancaban. La llegada de Gustavo Alfaro, apodado el "Cazador de utopías", ordenó un equipo sin grandes figuras alrededor de una idea clara: defender bien y golpear cuando aparezca el espacio. Contra Turquía se vio el manual completo.
Situación actual
Al cierre de esta edición (sábado 20 de junio), el Grupo D quedó así: Estados Unidos clasificado y primero asegurado con 6 puntos; Australia y Paraguay con 3 cada uno; Turquía eliminada sin unidades. El desempate momentáneo lo gana Australia por diferencia de gol. Todo se define el jueves 25 de junio en Santa Clara: Paraguay-Australia por un lado, Estados Unidos-Turquía por el otro.
Qué puede pasar
Lo que esperamos que pase: Paraguay le gana a Australia y clasifica como segundo del grupo, sin depender de la tabla de mejores terceros ni de ningún otro resultado. Sería el pase a la siguiente ronda por primera vez desde 2010, con autoridad y por mérito propio. Es el escenario más limpio y está al alcance: depende solo de ellos.
Lo que no debe pasar: que la euforia del triunfo se traduzca en especulación. Salir a empatar contra Australia deja a Paraguay tercero y a merced de lo que pase en otros grupos —una ruleta que con -2 de diferencia de gol no perdona—. Y una derrota, prácticamente lo elimina. Confiar en la calculadora cuando se puede definir en la cancha sería el peor de los planes.
Conclusión
Paraguay hizo lo que tenía que hacer: ganar y seguir. Pero este equipo todavía no logró nada definitivo; compró una oportunidad y la jugará entera el jueves. La hazaña de resistir con diez vale el aplauso, y la fiesta está más que justificada después de dieciséis años de ausencia. El detalle —ese que ZDA prefiere decir aunque incomode en plena celebración— es que la clasificación no está firmada. Está a noventa minutos de distancia. Y esos noventa minutos se llaman Australia.

