La nota que debería doler en Buenos Aires
La inflación en Paraguay se desaceleró al 2,7% anual en enero de 2026, por debajo incluso de la meta del 3,5% que fijó el Banco Central. Leé eso de nuevo: el problema de Paraguay es que los precios suben demasiado poco.
Esto contrasta con el aumento del 32% en los precios de la vecina Argentina, pero también es menor que en gran parte de Latinoamérica, incluyendo Brasil, México y Colombia. Incluso en Uruguay, considerado refugio seguro, la inflación es más alta.
Es como si en un barrio donde todos se quejan de las goteras, vos te quejaras de que tu casa tiene demasiado aire acondicionado. Ese es el nivel de "problema" que tiene Paraguay hoy.
El "lindo problema" de Carvallo
En una entrevista en Asunción, Carvallo afirmó que el país se encuentra en una situación bastante inusual donde la inflación convergerá a la meta "desde abajo". Traducido al español de la calle: el tipo está bajando las tasas de interés para que los precios suban un poco, porque están demasiado controlados.
El Banco Central ya redujo dos veces su tasa de referencia en lo que va del año, cada vez en un cuarto de punto, hasta ubicarla en 5,50%. La segunda decisión sorprendió a los propios analistas del mercado, que esperaban que la autoridad monetaria mantuviera la tasa sin cambios.
En Argentina, mientras tanto, la tasa BADLAR ronda el 30% y el mercado debate si la inflación de 2026 terminará entre 23% y 30%, según las consultoras más optimistas. Son mundos paralelos.
La moneda que nadie veía venir
El guaraní se ha fortalecido más que cualquier otra moneda latinoamericana en los últimos 12 meses, apreciándose casi un 23%.
Pensá en esto: mientras el peso argentino caía más del 40% en 2025, el guaraní lideraba el ranking de Bloomberg de monedas regionales con una apreciación superior al 17% frente al dólar.
Es como comparar a un equipo que pelea por no descender con el que sale campeón invicto.
La solidez de la moneda paraguaya responde a una combinación que pocos países logran equilibrar: política monetaria disciplinada, baja volatilidad ante shocks externos, demanda sostenida de títulos públicos en moneda local y un contexto global favorable.
Los números que Argentina quiere y Paraguay ya tiene
Comparemos la foto completa:
Paraguay: inflación del 2,7%, crecimiento del PIB estimado en 6% para 2025 y 4,2% para 2026, tasa de interés en 5,5%, doble grado de inversión (Moody's y S&P), y la moneda más fuerte de la región.
Argentina: inflación proyectada entre 23% y 30% para 2026, crecimiento estimado de 3,2% según LatinFocus, tasas de interés por las nubes, bandas cambiarias indexadas a la inflación pasada, y un presidente que promete inflación "empezando con cero" para agosto sin que ningún analista le crea.
La fortaleza del guaraní se debe en parte a la debilidad global del dólar provocada por las políticas del presidente Trump, lo que generó ganancias en las monedas de mercados emergentes.
Pero Paraguay supo aprovechar ese viento a favor con fundamentos propios. Argentina tuvo el mismo viento y no logró despegar.
Por qué importa esta noticia
Porque cuando un periodista argentino de Bloomberg tiene que escribir sobre el éxito económico de Paraguay, eso no es solo una nota financiera: es un espejo. Paraguay obtuvo grado de inversión de Moody's (Baa3) y S&P (BBB-), un hito para un país que busca ampliar su base de inversores.
Para el paraguayo de a pie, esto significa que los precios no se descontrolan, que el guaraní rinde más para comprar productos importados, y que el mundo empieza a mirar a Paraguay como algo más que un país de tránsito entre dos gigantes. La apreciación de la moneda contribuyó a reducir el costo de los bienes de consumo duraderos importados.
Para el argentino de a pie, significa preguntarse por qué un país de 6 millones de habitantes, sin litoral, sin petróleo, sin litio, logra lo que la octava economía más grande del hemisferio no puede.
Análisis crítico
Lo que hizo bien Paraguay es tan simple que da rabia: no inventó nada nuevo. Mantuvo política monetaria consistente, inflación controlada y una economía que creció cerca del 6% en 2025. No hubo magia, no hubo genialidades, no hubo revoluciones ideológicas. Hubo disciplina.
Lo que Argentina sigue haciendo mal es también conocido: promete más de lo que puede cumplir. Milei habla de inflación "empezando con cero" mientras sus propias consultoras proyectan entre 23% y 30%. La brecha entre el discurso y la realidad sigue siendo el mayor problema argentino, venga del gobierno que venga.
El dato que nadie dice: Carvallo atribuye parte de la fortaleza del guaraní a las políticas de Trump que debilitaron al dólar globalmente. O sea, Paraguay no creó todas las condiciones favorables solo — supo surfear una ola que benefició a toda la región. Pero cuando la ola es igual para todos y solo uno sale parado, algo estás haciendo mejor que los demás.
Antecedentes
Paraguay fue durante décadas el vecino invisible de Sudamérica. Enclavado entre Argentina y Brasil, sin acceso al mar, con una economía pequeña y altamente dependiente de la soja y la energía de Itaipú. Nadie lo miraba como modelo de nada.
Eso empezó a cambiar con la obtención del grado de inversión y con una serie de reformas fiscales que priorizaron la estabilidad sobre la espectacularidad. El ministro de Economía Carlos Fernández Valdovinos lo resumió así: la fortaleza de una moneda refleja principalmente el vigor de la economía emisora.
Argentina, por su parte, lleva décadas saltando de crisis en crisis, de plan en plan, de promesa en promesa. En 2014 Paraguay captó USD 1.000 millones en mercados globales. En 2026, repitió la operación pero en guaraníes. Argentina, en ese mismo período, tuvo cuatro presidentes con cuatro modelos económicos distintos.
Situación actual
El Banco Central paraguayo ha recortado su tasa de interés dos veces este año, ambas de un cuarto de punto, hasta el 5,5%. Carvallo señala que quiere mantener una postura neutral con margen de maniobra para ajustar las tasas y llevar la inflación de vuelta a la meta.
Las perspectivas positivas sobre el crecimiento de Paraguay refuerzan un escenario de abundante entrada de divisas en la primera mitad de 2026. La cosecha de soja, el sector cárnico con precios internacionales altos, y la demanda sostenida de bonos paraguayos en guaraníes pintan un primer semestre favorable.
En Argentina, mediciones privadas estiman que la inflación habría alcanzado entre 2,8% y 2,9% mensual en febrero de 2026, en sus niveles más altos desde mayo del año anterior. Lo que Argentina tiene en un mes, Paraguay lo tiene en un año.
Qué puede pasar
Escenario positivo: Paraguay consolida su posición como la economía más estable y predecible de Sudamérica. El guaraní mantiene su fortaleza, la inflación converge suavemente al 3,5%, y el país atrae más inversión extranjera directa. Bloomberg publica más notas, más fondos internacionales miran a Paraguay, y el "lindo problema" se convierte en marca país.
Escenario realista: El principal riesgo sería la aparición de un shock externo negativo que aumente las primas de riesgo internacionales y presione las monedas emergentes. El segundo semestre podría traer mayor demanda de dólares por parte de importadores, moderando la apreciación del guaraní. La fiesta no se acaba, pero el volumen baja un poco. Paraguay seguirá bien, pero la diferencia con Argentina se achicará si Milei logra algo de lo que promete — un "si" que todavía es enorme.
Conclusión
Hay algo profundamente irónico en que un periodista argentino de Bloomberg, acostumbrado a cubrir crisis cambiarias, cheques rechazados y reservas quemadas, tenga que sentarse a escribir sobre un país donde el problema es que la inflación está demasiado baja.
Paraguay no descubrió la pólvora. Hizo lo que cualquier manual básico de economía recomienda: disciplina fiscal, política monetaria predecible, y no prometer lo que no se puede cumplir. Suena aburrido, pero funciona. Y cuando funciona, hasta Bloomberg se da cuenta.
El búho no necesita aplausos para saber que ve claro en la oscuridad. Los datos hablan solos.

